No puedo dejar de pensarte, algo inevitable te trae a mi mente incesantemente. Eres como un karma del que no puedo ni quiero desprenderme. No puedo soltarte. Porque por más que lo intente sigues colgado de algún recuerdo medio borrado que no puedo formatear. Acá estás. No sé cómo sacarte. Intento formas impensadas que no tienen resultado alguno y caigo de nuevo en el dulce error de extrañarte. ¿Cuándo fue que decidí quererte? ¿Cuándo fue que decidí que fuese tanto?.
Y resultó que Manuel, no era el Manuel que Sofía había estado buscando. Y eso que ella no había llenado formularios, ni pedía muchos requisitos. Pero Manuel, no era ese Manuel, al menos por ahora. -Gracias por existir- le dijo después de besarlo en la nariz; se dió media vuelta y se fue pensando -No creo que jamás lo sea, pero al menos es un Manuel menos para encontrar al correcto- mientras arrastraba los pies por el pasillo.

Comentarios
Publicar un comentario