Tu voz puebla de lirios los barrancos soleados donde silban mis versos de combate. Tu voz siembra de estrellas y de azul el cielo pequeñito de mi alma. Tu voz cae en mi sangre como una piedra blanca en un lago tranquilo. En mi pecho amanecen pájaros y campanas cuando muere el silencio para nacer tu voz. (Miguel Otero Silva)