Ir al contenido principal

Sólo Dios basta


Siempre me costó aceptar las cosas que no comprendo y al único que le he dado ese privilegio sólo ha sido a Dios, a todo lo demás y a todos los demás, siempre les exigí entenderlos, conocer los por qués de todo y todos. Por eso siempre me costó la matemática, no existía poder que me haga entender que dos más dos era cuatro sólo porque así debía ser. Misma causa por la que siempre cuestioné todo, ¿Por qué debo hacer esto? ¿Por qué no puedo hacerlo? "Por qué así y no asá" todo lo resumo a eso, siempre igual.
Así de la misma foma que siempre me costó aceptar lo que no comprendo, hoy me cuesta aceptarte lejos, silencioso, casi eterno, pero finito en mi propia historia, en la que te vas acabando de a poco aunque te resucite a diario. Y me permito preguntarte casi en obligación de que me contestes¿Por qué te vas? ¿por qué te callas? ¿Qué he hecho para merecer perderte, tan lenta y dolorosamente frente a mis ojos? por qué, para qué, cómo...
No dejo de preguntarme.
Jamáz pude conformarme con el "si las cosas pasan seguro es por algo" aunque la vida se empeñe en confirmármelo; en el fondo me parece una patética resignación, una burda comodidad de quedarse, de aceptar todo sin conocer, sin preguntar... Y a la mismo tiempo, cada vez que, con mi cabeza dura, me cuestiono todo, me reprocho mi maldita y necia necesidad de saber ¿Por qué me cuesta tanto aceptar las cosas como son? ¿Por qué esa exagerada necesidad de conocerlo todo y aceptar tan poco o de tan mala gana? Y es entonces cuando caigo rendida en lo brazos del único al que le permito secretos; y es ahí donde comprendo una y otra vez que sólo me basta Dios.




Pero...




¡Cuánto me cuesta que sólo me baste!

Comentarios

  1. ..."Yo parezco haber nacido para no aceptar las cosas tal como me son dadas." Julio Cortázar

    Yo parezco haber nacido para lo mismo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Manuel

Y resultó que Manuel, no era el Manuel que Sofía había estado buscando. Y eso que ella no había llenado formularios, ni pedía muchos requisitos. Pero Manuel, no era ese Manuel, al menos por ahora. -Gracias por existir- le dijo después de besarlo en la nariz; se dió media vuelta y se fue pensando -No creo que jamás lo sea, pero al menos es un Manuel menos para encontrar al correcto- mientras arrastraba los pies por el pasillo.

Autoretrato

- Camino siempre mirando hacia arriba, cómo queriendo descubrir algo, o esperando que se caiga el cielo. - Amo el color azul, el olor a vainilla y las noches de verano. - Amo caminar descalza sobre el pasto y leer un libro a la sombra de un árbol. - Detesto la gente que no se anima a nada. - Me gustan los globos. - Mis amigas dicen que soy muy enamoradiza, yo digo que hace tiempo dejé de creer en el amor. - Sólo tomo mate cuando hay con quién compartirlo. - Amo las verduras hervidas. - Le tengo fobia a la lechuga. - Aún me duelen algunos amores y algunos amigos, alguna gente que justa o injustamente se ha ido. - Extraño a mi abuela y a mi perra. De distintas maneras, pero han sido mi grandes amores. - No creo en las coincidencias. - Sospecho del destino. - Prefiero las noches sin luna, pero me encanta la luna. - Alguna vez, y no sólo una, me puse a contar estrellas. - Alguna vez amé demasiado a quién no se lo merecía. - Otras tantas, no supe amar. - Me gusta mucho escu...

Me gusta

-No entiendo que le ves.- Dijo Erik mientras la veía a lo lejos con el ceño fruncido. Para él no era más que una chica aburrida, Pero Nando no demoró en responder sin quitarle los ojos de encima -Me gusta porque no se le nota que está rota y me contagia esa idea de que se puede ser feliz a pesar de tener un corazón despedazado. Y sí, le falta una pieza, de esas que nunca más va a encontrar, pero no le interesa, porque tampoco la está buscando. Sigue jugando con las que le quedan, sabiendo que nunca más va a volver a tener el rompecabezas armado arriba de la mesa. Y sin embargo guarda el dolor para otro momento y se para con esa fortaleza del que sabe que así es la vida. Porque ella ya entendió todo. Sabe que en la guerra siempre se pierde, por eso no se detiene a contar el saldo de la batalla. Perdió pero igual se ríe y disfruta. Contagia la idea loca de que se puede. Ella perdió justo lo que no tenía que perder. De todas las cosas posibles justo ésa no tenía que perderla y la perdió. ...